miércoles

INFANCIA DE ANSIA


Y ahora recuerdas,esos días de pequeña,con tus vestidos de princesa,donde no existía la tristeza y donde tu mayor preocupación era que no te pillasen al pilla-pilla. Donde la vida no pasaba deprisa y  donde madrugar significaba estar más tiempo con tus amigos. Donde colorear y no salirte de las líneas era todo un reto y donde era imposible estarse quieto. Donde disfrutar cada momento sin preocupaciones era lo único importante y donde eso de descubrir en la arena  una lombriz era algo que hacia inmensamente feliz.
En ese tiempo, nuestra infancia, nuestra vida de alegrías,sin preocupaciones, con tanta vida por delante y en la que nos pasábamos el día jugando y soñando que de mayor seriamos princesas, astronautas, caballeros, piratas, hadas o incluso superhéroes . En  esa época lo teníamos todo, eramos niños y nos imaginábamos  que haríamos de mas mayores; algunos soñaban con que conducirían coches voladores, otros con comer caramelos todo el día y otros con que dormirían todo la vida. Pero ahora lo piensas,y ves que todo es tan diferente a como lo imaginabas. Ya no hay Cenicientas, ni Blancanieves,ni Bellas Durmientes, ahora lo más parecido,lo que llama más atención con su vestido son los maniquís de las tiendas. Antes huías de ir de compras y ahora te vuelves loca con tan solo llevar cinco bolsas.Ahora ya no hay ranas que sean príncipes, ahora hay tíos buenos que marcan culo con sus pantalones. Ahora piensas en la vida que imaginabas que tendrías de pequeña, y es muy diferente,solo hay una cosa que no cambiará y es la gente con la que andarás.


Ahora no sales por la noche al parque de tu casa para jugar al escondite,ahora sales por las noches,te escondes para que no vean que bebes, que te pasas las noches entre cubata y cubata viendo como la vida te cambia.Pero lo mejor de todo,es que eres feliz y al fin y al cabo ahora todos tenemos momentos en los que somos pequeños,en los que soñamos con ser princesas de cuento,en los que la locura se apodera de nuestro cerebro,en los que nos escondemos para dar sustos, en los que nos caemos al suelo de pura risa. Los momentos que más me gustan son en los que nos reímos recordando lo que hacíamos de pequeños; como decir mentiras, correr detrás de un chico o correr para coger sitio en la cola para entrar a clase.



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